Bolivia versus Colonialismo: V. Derechos de la Madre Tierra
El año 2009, la Asamblea General de Naciones Unidas, en su último periodo de sesiones a la fecha, el sexagésimo cuarto, se ha ocupado, entre otras cuestiones, del medio ambiente, del desarrollo sostenible, de la biodiversidad, del cambio climático, de la desertificación, del agua como recurso vital y de la propuesta de un acuerdo sobre Armonía con la Naturaleza. Son cuestiones todas estas que no se comprendían en la agenda fundacional de Naciones Unidas allá a mediados del siglo pasado. Han venido posteriormente a sumarse a las materias que le preocupan y conciernen. Ahora, en 2009, se le plantea la posibilidad de un giro cualitativo en defensa de la naturaleza.
Bolivia versus Colonialismo:
V. Derechos de la Madre Tierra
Bartolomé Clavero,
Miembro del Foro Permanente de Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas.
El año 2009, la Asamblea General de Naciones Unidas, en su último periodo de sesiones a la fecha, el sexagésimo cuarto, se ha ocupado, entre otras cuestiones, del medio ambiente, del desarrollo sostenible, de la biodiversidad, del cambio climático, de la desertificación, del agua como recurso vital y de la propuesta de un acuerdo sobre Armonía con la Naturaleza. Son cuestiones todas estas que no se comprendían en la agenda fundacional de Naciones Unidas allá a mediados del siglo pasado. Han venido posteriormente a sumarse a las materias que le preocupan y conciernen. Ahora, en 2009, se le plantea la posibilidad de un giro cualitativo en defensa de la naturaleza.
Ahora, en 2009, como punto del orden del día de la Asamblea General, el acuerdo sobre Armonía con la Naturaleza representa una absoluta novedad. Se subraya por el propio comunicado del Departamento de Información Pública de Naciones Unidas sobre las resoluciones de este periodo de sesiones interesantes, según se dice, a “la recuperación frente a la crisis económica global”: “Armonía con la Madre Tierra es el primer texto en su género presentado ante el Segundo Comité”, el que entiende de materias económicas y financieras, y así a la Asamblea General. Porque Naciones Unidas venga ya ocupándose del medio ambiente, del desarrollo sostenible, de la biodiversidad, del cambio climático, de la desertificación, del agua como recurso vital, etc., no por ello se ha ocupado todavía de la relación entre Humanidad y Madre Tierra en toda su integridad.
El comunicado del Departamento de Información Pública de las mismas Naciones Unidas hace referencia a la Armonía con la Madre Tierra, pero en realidad se trata de la Armonía con la Naturaleza, que es el mismo documento modificado en el plazo de pocos días con alguna revisión de lenguaje para conseguir un mayor apoyo. La primera versión la suscribían sólo dieciocho Estados mientras que la segunda la suscribieron cuarenta y tres y logró todavía más respaldos públicos de Estados antes de su presentación a la Asamblea General. El mismo año 2009, la propia Asamblea General de Naciones Unidas ha declarado el 22 de abril como Día Internacional de la Madre Tierra, pero esta denominación aun despierta recelos como puede verse.
El Estado Plurinacional de Bolivia ha sido el promotor de ambos acuerdos, tanto el del Día Internacional de la Tierra como el de Armonía con la Naturaleza. Para sus propuestas el término Madre Tierra era importante porque traduce el concepto indígena andino de Pachamama, la simbiosis de la humanidad con la naturaleza haciendo a ésta merecedora de respeto y devoción. Para una visión no indígena sería una denominación religiosa que debe evitarse en nombre de la libertad de conciencia. De ahí proviene el recelo o, quizás mejor, la excusa para oponerse por parte de los Estados más prepotentes en Naciones Unidas. De suyo, Pachamama es la Naturaleza bajo dicha constatación de su vinculación estrecha, por simbiótica, con la Humanidad. La misma libertad de conciencia ampara a quienes confieren a la Madre Tierra una trascendencia religiosa.
En su formulación primera como propuesta a Naciones Unidas, Armonía con la Madre Tierra apuntaba hacia un giro en la concepción de las posiciones de Naciones Unidas defensoras de la naturaleza, perspectiva que en todo caso no se ha perdido en la versión finalmente presentada. Los retoques no son sustanciales, con lo que la revisión no afecta al fondo. El error del Departamento de Información Pública es comprensible y asimilable. Hay un punto de diferencia reseñable. Armonía con la Madre Tierra hace la sugerencia de “una posible declaración de principios y valores éticos para una vida en armonía con la Madre Tierra”, sobre lo que Armonía con la Naturaleza no dice nada, lo cual significa que tampoco lo excluye. En su intención original, Bolivia quería proponer una Declaración de Derechos de la Madre Tierra, pero esto le restaba apoyos entre los Estados.
La propuesta sobre Armonía con la Naturaleza se adopta por la Asamblea General el día 21 de diciembre. La resolución recuerda los pronunciamientos y acciones precedentes de Naciones Unidas en defensa de la naturaleza, así como expresa “su preocupación por el deterioro ambiental documentado y los impactos negativos en la naturaleza resultantes de la actividad humana” y su convicción “de que la humanidad puede y debería vivir en armonía con la naturaleza”. A efectos prácticos:
1. Invita a los Estados Miembros, las organizaciones pertinentes del sistema de las Naciones Unidas y las organizaciones internacionales, regionales y subregionales a considerar, según corresponda, el tema de la promoción de la vida en armonía con la naturaleza y a que hagan llegar al Secretario General sus visiones, experiencias y propuestas al respecto;
2. Invita también a todos los Estados Miembros, las organizaciones pertinentes del sistema de las Naciones Unidas y las organizaciones internacionales, regionales y subregionales, a hacer uso, según corresponda, del Día Internacional de la Madre Tierra para promover actividades e intercambiar opiniones y visiones sobre condiciones, experiencias y principios para una vida en armonía con la naturaleza;
3. Decide incluir en el programa provisional de su sexagésimo quinto período de sesiones el subtema titulado “Armonía con la Naturaleza”, en relación con el tema titulado “Desarrollo sostenible”;
4. Solicita al Secretario General que en su sexagésimo quinto período de sesiones le presente un informe sobre este tema, teniendo en cuenta las opiniones y observaciones recibidas en relación con la presente resolución.
Entre los destinatarios de la invitación puede echarse de menos la mención específica de los pueblos indígenas. Tampoco el texto de Armonía con la Madre Tierra les nombraba. Lo cual no quiere decir por supuesto que se les excluya. Esto sería impensable a la luz de la Declaración de las mismas Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Es más. Sobre algo que tan neurálgicamente les afecta, no deberá adoptarse resolución alguna ulterior sin contarse con su aportación tanto directa como a través de los mecanismos de Naciones con competencias sobre cuestiones indígenas.
Hay una razón bien de fondo para que la participación de los pueblos indígenas, la directa, sea no sólo oportuna, sino también necesaria. Es la parte de la humanidad menos afectada por la mentalidad depredatoria de la naturaleza que constituye un claro legado del colonialismo europeo. Han sufrido y sufren las políticas de depredación, pero salvaguardan todavía tanto naturaleza como cosmovisión incontaminadas. ¿No han de ser los agentes principales para una recuperación que ha de ir bastante más allá de la superación de la actual crisis económica generalizada y también en otro sentido? Pueden serlo para una Declaración sobre los Derechos de la Madre Tierra.
NOTA: El Foro Permanente de Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas se plantea recuperar la sugerencia formulada por Armonía con la Madre Tierra y no excluida por Armonía con la Naturaleza, la “posible declaración de principios y valores éticos para una vida en armonía con la Madre Tierra”, en términos francos de propuesta para una Declaración de Derechos de la Madre Tierra. Comentarios y sugerencias pueden dirigirse a Carlos Mamani (pakamamani@gmail.com), a mi dirección (clavero@us.es) o al Secretariado del Foro (indigenous_un@un.org). También pueden por supuesto compartirse en este blog.
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Qué grata sorpresa lo que nos comenta. Con emoción me parece estar escuchando los predicamentos de los pueblos indígenas contra la sociedad occidental de sobreexplotación de los recursos naturales que han provocado el descalabro de nuestro medio ambiente, y las odiosas brechas entre las naciones.
Ahora, es necesario reprogramar nuestro lenguaje y redefinir la palabra “desarrollo”. Definitivamente, lo que hay hasta la fecha jamás ha sido desarrollo.
Larga vida a la Madre Tierra!
Saludos a todas y todos.
Confieso que lo de madre tierra me suena bien como expresión prosopopéyica, no tan bien como concepto jurídico y menos bien todavía como sujeto de derechos. Alguna vez el presidente de Bolivia ha contrapuesto los derechos de la madre tierra a los derechos humanos, lo que produce inquietud. Su planteamiento, Profe, no es ése, sobre todo por lo que dice de la simbiosis entre naturaleza y humanidad, pero si habla de los derechos de la madre tierra, en estos términos, no se si despeja por completo la inquietud. Entiendo que el reconocimiento internacional de los derechos de los pueblos indígenas no debe limitarse a ser algo unidireccional. Estos pueblos son ahora sujetos con capacidad para llevar al orden internacional sus propias concepciones, como otros pueblos lo han hecho hasta ahora. En fin, lo que hace falta es intercomunicación. Entretanto, ha de comprenderse que lo de derechos de la madre tierra no nos suene bien a quienes no adoramos a la Pachamama. Ese es mi caso al menos, tampoco es bueno generalizar.
Me temo que aguantamos los ecologismos más reacios a los derechos, los humanos, los de personas y las colectividades, cuando son de nuestro medio, mientras que nos sale la intransigencia ante humanismos ecologistas cuando se prensentan con planteamientos que nos son menos familiares.
En la sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas del 22 de abril de 2009, la que proclamó esta fecha como Día Internacional de la Madre Tierra, el Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales Ayma, defendió sus Derechos, los de la Madre Tierra, sin contraponerlos a los Derechos Humanos, sino todo lo contrario. Así los plateó:
1. El Derecho a la vida
Significa el derecho a existir, el derecho a que ningún ecosistema, ninguna especie animal o vegetal, ningún nevado, río o lago, sea eliminado o exterminado por una actitud irresponsable de los seres humanos. Los humanos tenemos que reconocer que también la Madre Tierra y los otros seres vivientes tienen derecho a existir y que nuestro derecho termina allí donde empezamos a provocar la extinción o eliminación de la naturaleza.
2. El Derecho a la regeneración de su biocapacidad
La Madre Tierra tiene que poder regenerar su biodiversidad; la actividad humana sobre el planeta Tierra y sus recursos no puede ser ilimitada. El desarrollo no puede ser infinito, hay un límite y ese límite es la capacidad de regeneración de las especies animales, vegetales y forestales, de las fuentes de agua, de la propia atmósfera; Si los seres humanos consumimos y peor aun derrochamos más de lo que la Madre Tierra es capaz de reponer o recrear entonces estamos matando lentamente nuestro hogar, estamos asfixiando poco a poco a nuestro Planeta, a todos los seres vivos y a nosotros mismos.
3. El Derecho a una vida limpia
Significa el derecho de la Madre Tierra a vivir sin contaminación, porque no sólo los humanos tenemos derecho a vivir bien, sino que también los ríos, los peces, los animales, los árboles y la tierra misma tiene derecho a vivir en un ambiente sano, libre de envenenamiento y de intoxicación.
4. El Derecho a la armonía y al equilibrio con todos y entre todos
Es el derecho de la Madre Tierra a ser reconocida como parte de un sistema en el cual todo y todos somos interdependientes. Es el derecho a convivir en equilibrio con los seres humanos. En el planeta hay millones de especies vivas, pero sólo los seres humanos tenemos la conciencia y la capacidad de controlar nuestra propia evolución para promover la armonía con la naturaleza.
Estimado profesor:
Me inquieta de sobre manera, que se haya cambiado la esencia de la propuesta inicial boliviana de “Armonía con la madre tierra” por “Armonía con la naturaleza” que usted bien advierte, no son excluyentes, pero si distintas. La primera, hace referencia a esa visión simbiótica del ser humano y el ambiente que lo rodea, que reúne inclusive a los muertos (me refiero a la propuesta del Colombiano Zapata Olivella, cuando define “el muntú” como la familia universal, compuesta por naturaleza, vivos y difuntos). Y preveo que esto se extrapole y afecte consecuentemente a la propuesta de Declaración de los Derechos de la Madre Tierra.
No vaya a ser, que emerjan voces opositoras, diciendo que ya existe dentro de la Organización de NU, un instrumento con los mismos fines, y que sólo se estaría replicando principios y desperdiciando esfuerzos, refiriéndose a la Carta Mundial de la Naturaleza, aprobada por la Asamblea General mediante Resolución 37/7 de 28 de octubre de 1982, la que enuncia una serie de principios a fin de respetar la naturaleza y no perturbar sus procesos esenciales.
Me voy a permitir, simplemente, destacar que esta Carta mundial dista enormemente, de lo que pretende la propuesta de Declaración de los derechos de la Madre Tierra.
En el preámbulo afirma que: “La civilización tiene sus raíces en la naturaleza, que moldeó la cultura humana e influyó en todas las obras artísticas y científicas, y de que la vida en armonía con la naturaleza ofrece al hombre posibilidades óptimas para desarrollar su capacidad creativa, descansar y ocupar su tiempo libre”; lo cual inicialmente, haría pensar en una intención más progresiva de la que realmente pretende, sin embargo, en la resolución en si misma, se recuerda lo postulado en una resolución anterior, la 35/7 de 30 de octubre de 1980, en la que se menciona que la Asamblea General ya “estaba persuadida de que los beneficios que se podían obtener de la naturaleza dependían del mantenimiento de los procesos naturales y de la diversidad de las formas de vida y de que estos beneficios peligraban cuando se procedía a una explotación excesiva o se destruían los hábitats naturales” , entreviendo su fin eminentemente utilitarista e instrumentalista; que se confirma con la enunciación del parágrafo a) de dicha Carta, donde se alude nuevamente a los beneficios duraderos que se podrían obtener de la naturaleza, los cuales dependen de la protección de los procesos ecológicos y la diversidad de las formas de vida, mismas que quedan en peligro cuando el hombre procede a una explotación excesiva o destruye los hábitat naturales.
Hacemos fuerza, para que en el futuro no se tergiverse la propuesta inicial, que hasta su concretización, seguro pasarán aún décadas, pero que en ese lapso, voces disidentes pueden ejercitar este tipo de argumentos e instrumentos.
Aprovecho para enviarle un fraterno saludo desde La Paz, Bolivia. Tuve el honor de ser su alumna durante un módulo de Derecho Internacional Indígena en la Academia diplomática Plurinacional.
Jovana Cruz Gonzales
http://www.umarevolucion.blogspot.com
Hola, Jovana. Tu comentario manifiesta una preocupación que enteramente comparto. Gracias por expresarla de forma tan cabal. Y gracias también por recordarme la buena experiencia del módulo de derechos internacional de los pueblos indígenas en la Academia Diplomática de La Paz.
Pasando al asunto, me parece indudable que los principios proclamados por la Carta Mundial de la Naturaleza adoptada por Naciones Unidas en 1982 pueden ya anunciar los de una futura Declaración sobre los Derechos de la Madre Tierra. Desde aquel año, por dicha Carta, Naciones Unidas ya tiene reconocido que la humanidad es una de las especies constitutivas de la naturaleza y que su propia vida guarda dependencia de su simbiosis con ella, así como que toda forma de vida encierra un valor intrínseco y merece por tanto, “cualquiera que sea su utilidad”, el debido respeto por parte de la especia humana. No en vano la reciente resolución sobre “Armonía con la Naturaleza” menciona en primer lugar como antecedente la Carta Mundial de la Naturaleza, con la cual sintoniza muy directamente. Pero en 1982 se deslizaba todavía el planteamiento utilitarista por “los beneficios duraderos que se pueden obtener de la naturaleza” en un sentido unidireccional a favor de la humanidad ya no simbiótica, sino separada a tales efectos de la naturaleza misma. Con esto, lo que se contemplaba en 1982 era evitar unos excesos, “cuando el hombre procede a una explotación excesiva”, y no comportarse en consecuencia con la constancia de la simbiosis de la naturaleza y el valor intrínseco de sus especies.
Una Declaración sobre los Derechos de la Madre Tierra extraería las consecuencias que se eludieron de 1982. Tu preocupación, Jovana, porque el cambio del documento de “Armonía con la Madre Tierra” al de “Armonía con la Naturaleza” pueda presagiar una reiteración de las posiciones de la Carta Mundial de la Naturaleza por una eventual Declaración sobre los Derechos de la Naturaleza sin el concepto de Madre Tierra como sujeto me parece que tiene motivos. Es bueno estar alerta. Gracias de nuevo.