¿Quién es Especialista de Derecho Indígena en Chile según la Organización Internacional del Trabajo?
Con asociación y respaldo de la Organización Internacional del Trabajo y de EuropeAid, la oficina de cooperación de la Unión Europea, se ha organizado la Red Latinoamericana de Formadores de Pueblos Indígenas. La formación que así se presume de partida que los pueblos indígenas necesitan se presenta como de un carácter aparentemente empresarial: para “el desarrollo de la cultura emprendedora de los pueblos indígenas”. Quizás no sea de extrañar entonces que en el Encuentro de Capacitación sobre el C169 y Lanzamiento de la Red Latinoamericana de Formadores de Pueblos Indígenas celebrado en Lima a mediados del último noviembre hayan podido aparecer, entre los invitados e invitadas, especialistas de políticas anti-indígenas. Es el caso al menos de Chile.
¿Quién es Especialista de Derecho Indígena en Chile
según la Organización Internacional del Trabajo?
Bartolomé Clavero
Miembro del Foro Permanente de Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas
Con asociación y respaldo de la Organización Internacional del Trabajo y de EuropeAid, la oficina de cooperación de la Unión Europea, se ha organizado la Red Latinoamericana de Formadores de Pueblos Indígenas. La formación que así se presume de partida que los pueblos indígenas necesitan se presenta como de un carácter aparentemente empresarial: para “el desarrollo de la cultura emprendedora de los pueblos indígenas”. Quizás no sea de extrañar entonces que en el Encuentro de Capacitación sobre el C169 y Lanzamiento de la Red Latinoamericana de Formadores de Pueblos Indígenas celebrado en Lima a mediados del último noviembre hayan podido aparecer, entre los invitados e invitadas, especialistas de políticas anti-indígenas. Es el caso al menos de Chile.
No hay más remedio que referirse a una persona con nombre y apellidos. Carlos Tenorio Fuentes es un abogado chileno que ejerce en Temuco, en zona por tanto mapuche. Se viene significando por su intervención en pleitos de comunidades indígenas y frente a ellas, con lo que indudablemente ha adquirido conocimientos sobre el derecho chileno en materia indígena. Uno de los casos más notorios en los que ha participado como abogado es el de la Machi Francisca Linconao. Lo hace, como acostumbra, por la parte contraria a la indígena, en esta ocasión la Sociedad Palermo Limitada, parte que finalmente pierde el caso por haber arrasado con bosque nativo destruyendo hábitat indígena. La asistencia en juicio por Carlos Tenorio contra comunidades indígenas parece ir más allá de lo que exige la probidad profesional.
En su alegación formal en el caso Linconao, Carlos Tenorio no muestra consideración alguna por el Convenio 169 ya ratificado y pendiente por entonces de entrar en vigor pleno, augurándole un difícil futuro en un país donde, según su visión, la primacía constitucional del derecho de propiedad privada difícilmente podrá desafiarse. Es éste el derecho, en sus palabras, “que puede ejercerse legítimamente sólo con las limitaciones de contenido individualista, servidumbres, por ejemplo; o de contenido social como una expropiación; lo que no ocurre en el caso de autos”, no dejando así prácticamente cabida para el derecho de propiedad indígena que no sea igualmente privada, individual o corporativa en análogo sentido, no en el comunitario. Se extiende Carlos Tenorio incluso a considerar que, por sí mismo, mal podrá el Convenio aplicarse en Chile porque lo de “tierras y territorios” u otros “derechos colectivos” de “pueblos” implica tal novedad que habría de procederse a difíciles reformas de fondo antes de que pudiera tener algún alcance tangible en la práctica.
Carlos Tenorio ofreció en su momento una entrevista sobre el caso Linconao. La falta de consideración resulta ahora más grave pues se manifiesta directamente contra la parte indígena. No ve base jurídica para el caso. Muy al contrario, piensa que, si se admite a trámite, es por evitar lo que considera la forma usual de comportarse la parte mapuche: mediante la violencia. Bajo esta amenaza entiende que se presenta y desenvuelve el juicio en cuestión. Aunque no hubiera violencia real ninguna en el caso, llega Tenorio el extremo de expresar su temor de que se produzca virtual con efectos igualmente lesivos para la parte que defiende. En sus palabras literales, “muchas veces estas vías de hecho no son necesariamente los ataques incendiarios, sino que pueden ser publicaciones en Internet y ahí el conflicto se vuelve en contra de la persona, se le empieza a denostar públicamente, y el ataque se vuelve contra la familia, los hijos, nietos, etc. y esto se degenera hasta un nivel de conflictividad que es inabordable, porque no contamos con el apoyo del Estado, salvo las policías y el Ministerio Público con las herramientas que cuentan”. El juicio temerario, por prejuicio racista, es el de Tenorio por supuesto.
Para el abogado Carlos Tenorio, cuando se expresa en nombre propio, este mismo comentario mío por internet constituye seguramente un acto de violencia contra él mismo, contra sus clientes y contra la justicia de Chile. Para tan extremista letrado, el Congreso y el Gobierno chilenos, ese congreso y ese gobierno que están poniendo todos los medios a su alcance para neutralizar el Convenio 169, no está defendiendo suficientemente las propiedades que fueran arrebatadas a indígenas hace pocas generaciones, lo que malamente intenta ocultarse. Tal y como se dibuja el panorama por este abogado de la propiedad privada procedente de un genocidio, haber ratificado ese instrumento de la OIT, esto mismo, ya parece un acto de entreguismo. Por lo menos Tenorio reconoce que las fuerzas policiales y el ministerio fiscal se alinean contra las reivindicaciones mapuche. No es casualidad que Carlos Tenorio aparezca siempre asistiendo profesionalmente a los intereses y las pretensiones anti-indígenas. Puede andar con la conciencia tranquila. No tiene que forzarla. Cuenta con ingresos saneados por defender aquello en lo que cree.
El encuentro de mediados de noviembre en Lima, el Encuentro de Capacitación sobre el C169 y Lanzamiento de la Red Latinoamericana de Formadores de Pueblos Indígenas, cursa invitaciones a Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Panamá y Perú. De Chile sólo se convoca a una persona: Carlos Tenorio Fuentes, presentado no sólo como “Abogado”, sino también, bajo el mismo concepto de “Cargo”, con la indicación de “Programa C169 de la OIT”. Parece un indicio. Pudiera resultar que este abogado de posición extremista contra los derechos indígenas y defensor denodado de intereses anti-indígenas, cuente con la confianza de la Organización Internacional del Trabajo para la promoción y socialización del Convenio 169, pues tal Programa existe. La credencial puede venirle a Carlos Tenorio de la Oficina de la OIT en Chile, oficina poco activa en la defensa de los derechos de los pueblos indígenas y prácticamente inactiva ante las políticas gubernamentales que los conculcan de continuo en el caso mapuche. Hay sectores en la OIT que pueden fácilmente sintonizar con la labor profesional del abogado Carlos Tenorio. Su Centro Internacional de Formación con sede en Turín, Italia, fomenta iniciativas como ésta de la de ”desarrollo de la cultura emprendedora” de la Red Latinoamericana de Formadores de Pueblos Indígenas.
Todo ello es realmente inquietante. No todos los invitados e invitadas al lanzamiento de la Red de Formadores presentan el mismo perfil desde luego, aunque tampoco se significan por ser personas comocidas en foros de derechos indígenas. Y ya es de por sí preocupante que pudiera producirse la concreta invitación al abogado Tenorio. A esto puede conectarse el aparente sesgo de la iniciativa. Se plantea en forma unilateral y no interlocutoria para formación de indígenas. Se concreta esta formación en dichos términos de cultura emprendedora definitivamente sospechosos cuando se les está dando entrada a abogados de empresas actuantes en territorios indígenas contra los derechos indígenas. Las posiciones de Carlos Tenorio en el Encuentro de Lima, con sus reservas sobre el Convenio 169, no chocaron porque el ambiente era efectivamente de formento empresarial. Los instrumentos de la OIT, ése y otros, se tienen presentes. La Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas se invoca en la presentación de la Red, pero no se ve que opere luego. De hecho, los planteamientos de la Red la están radicalmente excluyendo. Sencillamente, aunque intenten disimularlo, no responden a un enfoque de derechos.
Ya está dicho que la Red cuenta no sólo con el patrocinio formal, sino también con el respaldo material de la Organización Internacional del Trabajo y de EuropeAid, la agencia de cooperación europea, de su programa EuroSocial en concreto. Que en la era post-Declaración aparezca esta Red con tales apoyos en América Latina es algo que pudiera guardar una lógica, pero no entonces una lógica favorable a los pueblos indígenas, sino contraria a los mismos por responder a intereses de empresas tanto americanas como europeas facilitándoles las cosas en las nuevas circunstancias de reconocimiento internacional y constitucional de los derechos de los pueblos indígenas mediante la creación de un estrato intermediario de emprendedores y emprendedoras locales en conexión con sectores indígenas.
¿Puede ser que lo que esté con todo persiguiéndose por parte tanto de algunas agencias internacionales como de iniciativas locales no sea otra cosa que la defraudación de los derechos de los pueblos indígenas bajo la apariencia de que se les atiende y promociona? Ojalá que todo lo que he inferido sea producto tan sólo de suspicacias mías o de errores ajenos y que así resulte fácilmente rectificable. Mas si creo esta expectativa, me temo que defraudaría. La cooperacion europea y las agencias internacionales no improvisan en estos asuntos. Y el peso de los intereses empresariales y políticos trasnacionales y locales está a la vista.
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Jurisprudencia contra el pueblo mapuche
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Estimado Sr. Clavero.
He leído con mucha atención su artículo. Es obvio que no comparto muchos de sus comentarios; en especial aquellos que hacen alusión a cuestiones personales, más respeto profundamente su opinión, pues creo firmemente en la libertad de expresión. Presiento que sus comentarios se encuentran influenciados por una imagen distorcionada que algunos se han formado respecto de quienes pertenecemos al equipo jurídico que asume defensas de víctimas de violencia territorial en el Sur de Chile. Sin embargo, aquello no debe permitirnos empañar un análisis jurídico más profundo, como es el que merece el C169, dado que se trata de un corpus jurídico extraordinariamente novedoso en Chile. Quisiera aclararle que yo no soy especialista en materias indígenas. Asumirlo de mi parte no sólo sería pretencioso, sino que constituiría una extraordinaria falsedad. Fui invitado como oyente al Encuentro desarrollado en Lima, donde tuve la oportunidad de conocer la realidad regional. Hice grandes amigos, con quienes compartimos información, pese a tener visiones distintas de las cosas. No soy un opositor empedernido al C169, ni mucho menos. Sólo aspiro a que las reglas jurídicas sean claras y respetuosas para todos. De hecho pienso que Chile debe trabajar profundamente un buen mecanismo de consulta para perfeccionar la aplicabilidad del C169. A lo que sí me opongom tenazmente, es al uso de la violencia como método de reivindicación. Eso no lo acepto bajo ningún respecto. El fin no justifica los medios. Y bien lo sabemos chilenos y españoles. Créame cuando le digo que me encantaría seguir leyendo sus columnas, cuestión de ahora en más haré con la mayor periodicidad posible.
Reciba Ud. un cordial saludo
Carlos Tenorio Fuentes
Abogado.
Es muy fácil opinar desde España, otra cosa es con guitarra. Ojalá Mr. Clavero pueda venir a La Araucanía y se dará cuenta por sí mismo que el juicio de Tenorio no es temerario, sino que muy real, y que no está defendiendo propiedades que fueran arrebatadas a nadie, sino son de sus legítimos propietarios. Lo que realmente sucede e que hay gente que profita de los pobres y en su nombre, trata de obtener todo tio de ventajas para su propio bolsillo.
Es cierto que la violencia no es metodo adecuado de los procesos reinvindicativos, pero la resistencia, si es una herramienta valida para contrarestar la violencia estatal historicamente implementado en contra de los pueblos originarios de Chile, en el caso de nuestros hermanos Mapuches han tenido que obligadamente desarrollar acciones de resistencia, para recuperar las tierras y los territorios ancestrales despojados por una invasion violenta y genocida por parte de seres ignorante a cerca de la existencia de una civilizacion originaria. En todo caso a pesar de que muchos intentan decir que los indigenas utilizamos la violencia para reinvindicar nuestros derechos, debo decirles que seguiremos luchando en Chile, en Bolivia en Ecuador y en todo el mundo para que los estados y la sociedad sepan que existimos que somos civilizaciones originarias y que tenemos derechos iguales y diferenciados que la vamos a defender a cualquier costo, porque defender la tierra y los territorios es defender la vida no es un bien o una propiedad. Gracias por su posicion critica y razonada estimado Bartolome y al señor Abogado Carlos por favor reflexione en funcion de la historia de nuestros pueblos y se ubique en los “zapatos” de ellos
Raul Lema
El que se debe ubicar en los zapatos de los que han sufrido la violencia de delincuentes terroristas es el Sr. Lema. Ojalá nunca sufra los vejámenes y los atentados a que han sido sometidos los Srs. Luchsinger, Urban y muchos otros, junto a sus famiias.
Para quienes no tengan referencias sobre las alusiones de Pedro Jaramillo, como les ocurrirá a quienes no residan en Chile, les daré unos datos sumarios. Se refiere a Luchsinger y a Urban como víctimas del terrorismo. La familia Luchsinger es una de las tantas familias centroeuropeas, en su caso de procedencia suiza, que se hicieron con tierras en Wallmapu tras la conquista y el expolio por Chile. Mantiene también residencia en Europa y parece que está liquidando sus propiedades en Wallmapu. René Urban es otro terrateniente con patrimonio de la misma procedencia genocida. A lo que el señor Jaramillo se refiere como terrorismo es la ocupación de tierras por comunidades mapuche que guardan el recuerdo de la pertenencia de las mismas a sus familias antes del expolio hace más o menos un siglo, un par de generaciones o tres a lo sumo. En la ocupación de tierras de Luchsinger se produjo el asesinato por la espalda del joven mapuche Matías Catrileo. Para el señor Jaramillo, la ocupación reivindicatoria de propiedad ilegítima, cuando además el acceso a la justicia para una tal reivindicación está cerrado, es un acto más grave, mereciendo el calificativo de terrorista, que la muerte alevosa de un ser humano. Un último dato: el abogado de esas familias se llama Carlos Tenorio.
Estimado Sr. Clavero.
Sólo me permito algunas precisiones. El Sr. Luchsinger vive en Temuco, no en el extranjero. La muerte de Matías Catrileo se produjo en un predio del Sr. Luchsinger, no del Sr. Urban. La investigación por su muerte sigue en curso, y espero que un debido proceso pueda determinar claramente las circunstancias en que se produjo, y que, en caso de haber responsables, sean éstos sancionados debidamente, como en derecho corresponde.
Los predios del Sr. Luchsinger fueron finalmente adquiridos por el Estado de Chile para una Comunidad Indígena, tras varias decenas de ataques sufridos por el primero.
Mi comparación entre el caso chileno y español en nada decía relación con la situación mapuche y el país vasco. Me referían a las situaciones de violencia política que ambas naciones han sufrido, y de las cuales espero hayamos sacado algunas conclusiones definitivas, para que no se vuelvan a reiterar nunca más.
Sus juicios de valor respecto de mi persona me sorprenden, pues Ud. a mi no me conoce. Yo no suelo emitir juicios tan denostativos respecto de personas a quienes no tengo el gusto de conocer. Pero bueno, ese soy yo. Y así al menos me enseñaron mis padres.
Muchas gracias por su atención.
Sr. Clavero,
Con atención he estado siguiendo la discusión generada en este blog. Me preocupa bastante su tono y forma de referirse a personas que al parecer usted ni siquiera conoce. Claramente, más que ayudar a “su” causa, sus dichos y forma de expresarse la perjudican.
De sus comentarios lo único que se desprende es el resumen de una película de terror que ha durado siglos, y que ha sumergido a un grupo de chilenos descendientes del pueblo mapuche a las más feroces atrocidades y vejámenes.
Soy nacido y criado en Chile. Trabajo con descendientes mapuches y creame que todo lo que usted relata, no existe!!!! o por lo menos no en el tenor que usted manifieta. La mayoría, por no decir todos los mapuches que conozco se sienten chilenos. Por lo menos esa es mi experiencia personal y sería bueno conocer la suya.
Los problemas del pueblo mapuche son los mismos de miles de chilenos que viven en el sector rural y obtienen sus ingresos de la actividad agrícola. Me refiero a que en los últimos 20 años, se ha preferido privilegiar la importación de productos agrícolas en perjuicio de la producción local. De ahí, los agricultores mapuches al igual que el resto de los chilenos, se han ido empobreciendo cada día más y con ello se ha producido un fértil terreno para aquellos que les gusta vivir del sufrimiento ajeno.
Creame Sr. Clavero que el problema Mapuche se termina en el mismo momento en que se mejoren las condiciones del sector agrícola y nuestro país asuma de una vez por todas el desafío de levantar al sector agropecuario nacional.
Respetuosamente le solicito que, dado que estos problemas son materia de mi país, nos deje solucionarlos a nosotros.
Este año 2010, Chile cumplirá 200 años; edad más que suficiente para poder tomar desiciones propias sin necesidad de la “ayuda” de terceras personas, que con suerte conocen a nuestro país en un mapa.
Un Cordial Saludo
Estimado José Antonio, no sé si usted, chileno, ha visitado alguna vez a comunidades indígenas en Wallmapu y tener el privilegio de ser bienvenido gozando de su hospitalidad y de su buen humor sobreponiéndose a una situación de crisis humanitaria por la destrucción del hábitat y el agostamiento de los recursos, inclusive el más necesario de los acuíferos. Ignoro si usted, chileno, sabe que los orígenes de esta situación son recientes, tan recientes como para que esas comunidades guarden memoria al detalle, pues se causaron a partir de la conquista de Wallmapu por Chile hace poco más de un siglo violando tratados que reconocían la frontera del Bio Bio. Por extraño que parezca, no parece que usted, chileno, conozca estas cosas elementales, pues habla de que el terror al que yo me refiero viene de hace siglos, lo que no es cierto. No es que el colonialismo español fuera mejor que el chileno, sino que no consiguió conquistar Wallmapu y ya tuvo que aceptar por tratados dicha frontera. Usted dice que los chilenos resuelvan lo que concierne a los chilenos. ¿Eso incluye que los mapuche sigan sin poder resolver lo que concierne a los mapuche y resignarse al expolio que les ha llevado a esa condición de crisis humanitaria por razones muy distintas a las de otras crisis no tan graves que se estén afrontando en Chile? Me temo, José Antonio, que, si usted, por muy chileno que se proclame, visitase a comunidades mapuche contándole esa historia de que la crisis mapuche es la misma crisis que la agraria de Chile, no iba usted a alcanzar mucha comprensión ni a ser muy bienvenido. Y no es cuestión de decisiones, José Antonio, sino de derechos. El caso es que Chile, por las políticas que aplica en Wallmapu y por el estado de excepción en el que, para imponerlas, mantiene a las comunidades mapuche, está en rebeldía contra el derecho internacional de los derechos de los pueblos indígena. Ya veo que esto es algo que usted, chileno, también ignora, pese a la atención que me presta y le agradezco.
Buenos días,
Soy Francesa, abogada y doctorando en derecho público y resido en Chile desde ya varios años. Como muchos extranjeros, mi interés en viajar a Chile estuvo motivado por el gran interés en conocer el Puebo Mapuche, como pueblo originario dotado de una gran Historia y riqueza cultural. Luego, mi preocupación se centró en el respeto de los derechos humanos en Chile, y a conocer más de las relaciones entre el joven Estado chileno y el Puebo Mapuche, mi preocupación se desvió hacia el no-reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, categoría en la cual Chile se destacaba de forma vergonzosa dentro de América-Latina.
Hace tiempo que analizo a diario los artículos del Dr. Bartolomé, así que los comentarios que sucitan, y hoy, muy molesta por los constantes ataques de mala fe y racistas que dejan algunos, me permito dejar un breve testimonio, en mi calidad de investigadora en derechos de los pueblos indíigenas de Chile, residente en Chile y partícipe a diario del cotidiano de comunidades mapuche, las cuales no se sienten identificadas en ninguna medida por el Estado, la no-cultura chilena asíi como el derecho chileno.
El motivo de esta comunicación se limita a dejar testimonio que el conjunto de los articulos escritos por el Dr. B. Clavero referidos a las relaciones históricas, políticas y jurídicas entre el Estado de Chile y el Pueblo Mapuche, así como a la jurisprudencia chilena respecto a los derechos de los pueblos indigenas están exactas.
No que el Dr. Clavero necesite que uno valide su trabajo pero como voz de uno, en defensa de los derechos internacionales y propios de los pueblos indigenas.
En el caso del Pueblo Mapuche, las revendicaciones de éste están amparadas tanto por los derechos internacionales del Pueblo Mapuche, inscritos en los tradados celebrados entre la Corona de España y luego el Estado de Chile y el Pueblo Mapuche, el derecho internacional contemporáneo y hoy reconocidos por la Declaración de Naciones Unidas relativa a los derechos de los pueblos indígenas, y luego por el derecho propio mapuche, expresado por el Az Mapu y vigente en las comunidades rurales mapuche, el cual está permanentemente violado por el Estado de Chile y los particulares que ocupan las tierras Mapuche. Este derecho propio, garante de la armonía y del equilibrio del cosmos y de las relaciones Hombre-Tierra-Naturaleza-Universo, dicta cada conducta del mapuche en su territorio; la tarea de vida del comunitario Mapuche siendo la de alcanzar la armonía y equilibrio personal y en su relacion con los otros elementos de la naturaleza; cual armonía y equilibrio están permanentemente violados, no por el Pueblo Mapuche, pero por los actuares de empresas, particulares y policías, quienes intervienen sin respeto alguno por la biodiversidad (visible y invisible) de estos territorios, actuales o antiguos mapuche, cometiendo un verdadero genocidio de este pueblo.
El pueblo Mapuche es un pueblo sabio, no merece en ninguna medida los descalificativos que lanzan los que no lo conocen y que están a años luces de imaginar los inumerables conocimientos que tiene esta Pueblo, cuales conocimientos los más sabios de los científicos alcanzaron a acercar.
En fin, respecto a las divergencias entre B. Clavero y otros juristas o abogados respecto al valor juridico de la Declaracion de naciones Unidas relativas a los derechos de los pueblos indigenas, yo creo que para alcanzar el dicernimiento jurídico de B. Clavero, hay que tener gran madurez jurídica a la vez que gran conocimiento de la historia del derecho occidental como oriental, fundamentales para no caer en los consensos de la doctrina majoritaria y, sí, aún colonial.
Cuídese Mucho Dr. Clavero para ayudarnos a madurar los que estamos concientes del valor de su trabajo.
Estimado Profesor Clavero y sus recientes lectores:
He leído con atención su artículo precedente y tan iracundas reacciones. Me atrevo a calificar de “iracundas” las respuestas con un fin orientador y eventualmente pedagógico para los menos conocedores de la realidad chilena, reconociendo la importante reserva de buen lenguaje que ha demostrado el colega Carlos Tenorio, a quien conozco por ser nuestra contraparte en el caso de reciente jurisprudencia que Ud. ha comentado en este espacio de franco diálogo -que por cierto también valoro profundamente-, sabiendo que su molestia ha sido por encima mayor que su correspondiente reacción epistolar.
Sin más introducción, Ud. ha referido a la tranquilidad de conciencia del abogado Tenorio porque, en síntesis, éste cree en lo hace (respecto de ingresos no discuto porque lo natural es todos cobremos por el trabajo que realizamos). Pues bien, habiendo disentido profesionalmente en mucho con Carlos Tenorio, sin lugar a dudas valoro en él su convicción en lo que hace, porque incluso pareciera ser que se identifica con los problemas de quienes defiende.
En todo caso lejos estoy de querer adular a este u otro colega, que por cierto hay varios más de consolidados valores, a uno y otro lado de la “trinchera”. Respecto de la violencia, estoy con la justicia, que se hace cargo en proporción de los excesos reivindicativos, pero que a ningún respecto puede convertirse en violencia de estado, como ha venido ocurriendo recurrentemente.
Con todo, me interesa relevar que esta discusión, provocada por su acostumbrada vehemencia (que sorprende a lectores recientes y a veces los enardece) nos sitúa respecto de dos problemas, uno de talle central para el desarrollo de los derechos indígenas en Chile y la construcción de un estado que reconoce y vive democráticamente su diversidad cultural; y el otro, más bien coyuntural, pero del que con razón caben hacerse algunas preguntas y, por qué no, aventurar posibles respuestas.
El primer problema, que reflejan con dolor los comentarios realizados a su artículo, dice relación a la profunda división de paradigmas que cruza a nuestro país y particularmente, a la Región de la Araucanía (donde viven en proporción importante los Mapuche, sin considerar la capital Santiago).
Los hay unos que reducen el tema indígena a la pobreza y están profundamente convencidos que la esencia del problema con los Mapuche es total y absolutamente la marginalidad, como lo pudimos leer en los comentarios previos. De paso, también asumen una nacionalidad única e indivisible bajo el concepto del Estado Nación. Al respecto, asumo que ellos tienen una forma de entender las cosas que, más allá de estar lejos de compartir, debemos confrontar y buscar espacios de diálogo para tratar de construir una sociedad en la que quepamos todos, especialmente cuando hay alta probabilidad de que dicho sector sea gobierno, aunque no se piense que dicha circunstancia es determinante porque la necesidad de diálogo social la hemos planteado independientemente del gobierno de turno.
Por otro lado, están los Pueblos Indígenas y quienes creemos en un reconocimiento que supera cualquier folclorismo, quienes pensamos una sociedad dialogante con sus diversas culturas y que el reconocimiento, lejos de ser inocuo, está cargado de derechos; que implica una transformación del estado actual de las cosas en nuestra sociedad, sin que ello, a su vez, implique una fractura territorial y/ o social de Chile. Todo lo anterior en nada se opone a la preocupación estatal por la pobreza y la exclusión social, indígena y no indígena, lamentable “privilegio” que aún afecta a varios millones de chilenos, por más cuasidesarrollada que se pretenda presentar nuestra realidad económica y social.
Pero sí, creemos en una nueva visión de los derechos fundamentales, inclusiva de los derechos colectivos de los Pueblos Indígenas y todo lo que ello implica (cuya explicación entiendo escapa a las pretensiones de este foro).
Estimado profesor, al igual que Ud. y Carlos Tenorio, conozco la realidad de las comunidades mapuche, sin ser pretencioso, por empatía, trabajo y/ o invitación, puede que un poco más que ambos. Sin embargo se que es mucho más lo que me falta por conocer. Asimismo, no tengo dudas de que Chile y el Pueblo Mapuche, por mucho tiempo se han visto y se ha tratado de resolver sus problemas, de dos formas opuestas, una, hasta aquí preponderante que no atendía a la diversidad y sus derechos; y la otra, recién emergente, que reclama, espacios, derechos y espero se instale por la vía del diálogo auténtico.
En segundo lugar y disculpándome por extenderme en un espacio que es el suyo y no el propio, me surgen dudas respecto de la Convocatoria de la OIT. Con el riesgo alto de equivocarme por falta de información, no comprendo por qué asiste al Curso de Formadores de Indígenas en Lima sólo un profesional vinculado al sector empresarial chileno de OIT y no participan a lo menos tres, reproduciendo la naturaleza tripartita de la OIT. O dicho de otra manera, por qué desde Chile no asistieron también un representante de los sectores públicos con fuerte y cotidiana vinculación con las organizaciones indígenas y un formador o profesional perteneciente al Pueblo Mapuche u otro Pueblo originario, que los hay muchos y bien preparados.
Hago la pregunta porque, por lo menos la Oficina Subregional de la OIT con asiento en Santiago de Chile, ha desplegado un importante trabajo de promoción y difusión de los Derechos Indígenas, con amplia apertura a las organizaciones mapuche y a quienes tratamos de contribuir desde la sociedad civil, facilitando el accesos a la formación y la capacitación, con patrocinio, becas, material didáctico, etc.
Como antes, esperando haber contribuido al diálogo franco y abierto, reciban mis cordiales saludos:
Juan Jorge Faundes
Abogado
Recordad Bagua XIII.
Primero quiero dar las gracias al Profesor Bartolome Clavero, porque a través de esta página, y de sus comentarios, estoy aprendiendo mucho sobre Derecho Índígena y Legislación Internacional relacionada con estos derechos.
No soy especialista en Derecho, soy una Historiadora-Antropóloga, que trabaja e investiga en América Latina, que tiene gran interés en el conocimiento y práxis de la defensa de los Derechos Humanos en general y en los de los Pueblos Índigenas en particular.
En mi caso, realizo mi Tesis Doctoral en en Norte del Perú, en la Cuenca de los Ríos Huancabamba-Chamaya, que fluyen desde la frontera del Ecuador, hasta su desdembocadura en el ´Río Marañón -Choros-, bastante cerca de Bagua.
Esto hace, que en la amplia zona de investigación, se encuentren dos de los conflictos sociales -por llamarlos de alguna manera-, que existen ahora mismo en el país, uno es el ya tratado aquí, el del Movimiento de Resistencia Indígena, en defensa de sus derechos territoriales, económicos, sociales y culturales. Y otro que se produce en la Sierra de Huancabamba -Dep Piura-
Sr. Clavero,
Debo reconocer que respecto del tema que nos convoca en este intercambio de opiniones, usted al parecer domina con mayor exactitud los hitos que han marcado la relación entre el pueblo mapuche y MI país. Sin embargo, lo que a usted comento es la sensación de un ciudadano CHILENO que al igual que muchos más, percibe que el enfoque que usted da a la discusión no contribuye mucho a solucionar el problema de las comunidades mapuches, sino que da la impresión de querer polarizar a las partes.
Respecto de su sugerencia de visitar a las comunidades mapuches, la tarea ya está hecha. Desde niño he compartido con ellos y hoy trabajo con ellos. Sólo puedo decirle que es gente maravillosa y trabajadora. Y lo único que persiguen, al igual que cualquier habitante de nuestra tierra, es tener trabajo, educar a sus hijos y alcanzar el anhelado bienestar. Esta es mi experiencia. Mi invitación entonces es a que usted pueda visitar otras comunidades de mi país donde los temas, a los cuales usted da tanta importancia, no están en las prioridades de estos Chilenos. Tenga usted un feliz 2010.
PD: Supe que usted vive en Sevilla. Qué maravilla!!!!! Mis abuelos son españoles de la Rioja y Castilla.